Entre la espada y la pared: la encrucijada de la UCR de Lavalle de cara a las urnas

Falta mucho en el calendario de la ciudadanía y tan poco en el partidario que los candidatos salieron a mostrarse desprovistos de plan, equipo y discurso distintivo.
Opinión 09/09/2026 Por Pablo Chirino

Columna de Opinión Por Pablo Chirino

radical lavalle
El radicalismo eligió nuevas autoridades y sueña con tomar las riendas de la comuna lavallina.

La política local suele ser un tablero cruel para quienes intentan construir alternativas sin cimientos sólidos, y hoy la dirigencia de la Unión Cívica Radical (UCR) de Lavalle lo sabe mejor que nadie. Colocados por el calendario electoral en una posición de asfixia que encaja de forma exacta con la vieja metáfora popular, los armadores del radicalismo norteño se debaten entre la espada de una cruda realidad departamental que exige respuestas inmediatas y la pared de un gobierno provincial propio que ha dejado al departamento huérfano de gestión y presupuesto.

El principal síntoma de esta encrucijada no es la falta de voluntad, sino la alarmante ausencia de candidatos de valía para la militancia. En los pasillos del comité lavallino no resuenan nombres con el peso específico o el conocimiento público necesario para traccionar un electorado históricamente esquivo. En su lugar, el escenario actual ofrece apenas una colección de voluntades individuales: nombres aislados que aspiran a la intendencia, figuras legítimas en sus deseos personales pero desprovistas del músculo político indispensable para dar una batalla real.

El problema de fondo no radica en las ambiciones individuales, sino en el vacío conceptual que las rodea. Quienes hoy asoman la cabeza para postularse se encuentran atrapados en un callejón discursivo sin salida . Por un lado, no pueden ignorar el estancamiento y las urgencias estructurales que atraviesa Lavalle. Por el otro, se ven imposibilitados de capitalizar o apoyarse en el espejo de la gestión provincial de su propio signo político, cuya falta de respuestas efectivas e inversión en el departamento vacía de contenido cualquier promesa de cambio.

El resultado de este cortocircuito es un radicalismo local en modo silencio, sin discurso claro ni un plan de gestión que marque el perfil de la agenda de un posible futuro gobierno. Hasta hoy -es posible asegurar - que no hay un programa de gobierno para ofrecerle al vecino; solo hay candidatos haciendo equilibrio como referente local ante las diferentes líneas internas del radicalismo provincial.

Para la UCR de Lavalle, el tiempo de las definiciones ya comenzó. Salir de la posición incómoda de estar entre la espada y la pared requerirá mucho más que voluntarismo o el simple desfile de nombres propios en las redes sociales. Si el partido aspira a competir seriamente y dejar de ser un mero espectador de la hegemonía local, la dirigencia deberá entender que las candidaturas no se sostienen solas: necesitan sustentarse en un proyecto real, posible, innovador, sustentable y, sobre todo, profundamente lavallino, capaz de exigirle soluciones a la provincia y de devolverle el horizonte a su propia comunidad.

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