Lavalle tiene el Concejo Deliberante más dividido de Cuyo y está quinto a nivel país

La división en seis bloques refleja la diversidad de las pertenencias partidarias pero desoye el voto a las alianzas que ofrecieron recientemente a los lavallinos.
Regionales 05/05/2026 Por Pablo Chirino
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Los nuevos integrantes del  Concejo Deliberante de Lavalle

Lo que ocurre en el Concejo Deliberante de Lavalle es un caso de estudio porque rompe con la lógica de "bloques fuertes" tradicional de Mendoza. La conformación de 6 bloques para 10 concejales indica una crisis de representación y una mutación en la fidelidad partidaria. Pero el análisis puede ir más allá, estas acciones se desinteresan del voto de confianza de la ciudadanía a las alianzas electorales. Es decir, fueron juntos en las boletas pero al llegar armaron rancho aparte. Primer paso en falso que genera desconfianza en el electorado.

La multiplicidad de bloques a nivel local encuentra paragón en otras escasas localidades del país. Rosario, desde abril, cuenta con 12 bloques políticos para sus 28 integrantes. En Salta (Capital) el cuerpo legislativo municipal quedó conformado por 10 bloques políticos tras la jura de autoridades en diciembre de 2025. Otras localidades que se anota en el ranking de concejos con mayores divisiones es Azul (Buenos Aires) con 9 bloques para apenas 18 concejales o Mar del Plata con 7 bloques.

La particularidad de Lavalle puede explicarse con el argumento de que el votante - que solía ser marcadamente peronista - buscó sumar a la discusión política a nuevos referentes. En la elección de octubre, el votante puso el ojo en Cambia Mendoza + La Libertad Avanza y catapultó a dos candidatos - Castro y Grosejl - al Concejo Deliberante para representar sus intereses para los próximos cuatro años y equilibrar fuerzas dentro del cuerpo. Sin embargo, en el primer acto público legislativo CM y LLA dividen el bloque, desnudando que el rejunte tuvo un motivo de neto corte electoral. 

Es que el comportamiento de los ediles en Lavalle hoy se rige más por la supervivencia política que por la ideología. Cambia Mendoza ya tuvo otro desmembramiento previo a la elección de octubre, la edil Carolina del Castillo (Libres del Sur) se abrió del bloque común  cuando Cornejo y Milei acordaron la alianza provincial.

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Así queda la conformación de bloques en el Concejo Deliberante

Por otra parte, la existencia de dos bloques de origen peronista  refleja que la interna del partido no se resolvió en las urnas, sino que se trasladó al recinto. Belén Quiroga seguirá distinguiéndose del oficialismo con su monobloque "Carlos Masoero". Aunque en la práctica legislativa, Quiroga funciona casi a voluntad del ejecutivo. Se cree que ante el nuevo escenario electoral, el justicialismo busca la unidad a regañadientes pero saben que es el presupuesto mínimo indispensable para intentar salvar la intendencia local, en 2027. 

En la nueva escena aparece David Fiore (Provincias Unidas) otro "peronista" declarado pero con toldo aparte. Su carácter moderado lo diferencia de la actual dirigencia oficialista. Su monobloque podría convertirse un acto simbólico; desde el entorno al jefe comunal auguran convertirlo en aliado para las votaciones sensibles que necesita Edgardo González. 

En el multiverso legislativo lavallino, no hay razones suficientes para aceptar tales divisiones. A primera vista uno deduce que no los diferencian los fines sino los modos y, por consiguiente, mostrarse distintos en la retórica hace la diferencia. Una pantalla de gran utilidad para las apetencias electoralistas de algunos concejales.

En la perspectiva de que todos abogan por el desarrollo departamental, se debe suponer que  cuando un edil se separa para armar su propio bloque, suele buscar visibilidad propia y poder de negociación. ¿Negociar qué?. Pues en un cuerpo de 10, un solo voto puede definir una ordenanza clave, convirtiendo a ese edil en el "fiel de la balanza".

Para el actual intendente, esta conformación es un desafío logístico. Con tanta fragmentación, no existe una "mayoría automática". Esto obliga a los ediles a un comportamiento de negociación constante: cada proyecto de ley requiere hablar con 4 interlocutores distintos en lugar de uno solo de la oposición.

En resumen, Lavalle refleja un electorado que fragmentó su confianza y un cuerpo de ediles que ha priorizado la autonomía individual por sobre la cohesión partidaria, un espejo de lo que podría empezar a pasar en otros departamentos mendocinos.

De la diversidad planteada queda esperar un cúmulo de proyectos sustanciosos que mejoren la calidad institucional y de vida de la sociedad lavallina. Entre los reclamos más comunes en la ciudadanía hacia los referentes de gobierno resuenan: control, transparencia y eficiencia en el manejo de los recursos públicos, por cierto escasos. ¿Podrá este nuevo Concejo Deliberante elevar la vara de su desempeño? 

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