¿Por qué la presión por nuevas viviendas choca contra el embudo del ordenamiento territorial de Lavalle?

Con un mercado condicionado por el Plan de Ordenamiento Territorial, la escasez de parcelas con factibilidad de servicios genera una fuerte especulación positiva en Villa Tulumaya, mientras que los loteos irregulares sufren depreciaciones técnicas de hasta el 85%.

 
Regionales 28/06/2026 Click Redacción
viviendas lavalle
Villa Tulumaya se encuentra en el foco de los nuevos desarrollos habitacionales, tanto público como privado

El Departamento de Lavalle enfrenta un desafío demográfico sin precedentes. Con una tasa de crecimiento poblacional sostenida que presiona de manera constante sobre los cascos urbanos de Villa Tulumaya y Costa de Araujo, el municipio se encuentra ante una encrucijada económica y habitacional fundamental. La necesidad de nuevas viviendas obliga a elegir entre expandir la frontera urbana sobre el valioso cinturón agrícola o consolidar de forma inteligente el suelo disponible mediante las directrices de la Ordenanza Municipal Nº 1092/19, correspondiente al Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT). Esta transición normativa sepultó la vieja lógica de expansión descontrolada y estableció un nuevo paradigma donde la infraestructura sanitaria dicta las reglas del mercado inmobiliario.

La macroeconomía del suelo en Lavalle opera bajo una fuerte paradoja. Mientras la escasez de lotes con factibilidad de servicios garantizada dispara el valor de tasación de las parcelas urbanas consolidadas, las restricciones legales congelan el valor comercial de las tierras rurales desprovistas de redes básicas.

De acuerdo con los estudios de diagnóstico del Centro de Investigaciones en Fisiografía y Ordenamiento Territorial de la Universidad Nacional de Cuyo (CIFOT-UNCuyo), la disponibilidad real de suelo con aptitud técnica inmediata se comporta como un embudo estricto. El 84% de la superficie departamental corresponde al secano desértico y áreas protegidas como la Reserva Natural Telteca, donde la habitabilidad está prohibida por la escasez de agua. Por otro lado, un 12% constituye el cinturón agrícola irrigado que protege por ley la matriz productiva vitivinícola y hortícola, dejando apenas un escaso margen del territorio para el desarrollo residencial legítimo.

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Fuente: En base a datos de la Ordenanza Municipal Nº 1092/19 (PMOT Lavalle), Informes de la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial de Mendoza (APOT), y Cartografía Diagnóstica del CIFOT-UNCuyo. 



La respuesta técnica e inmobiliaria ante esta escasez es la densificación constructiva regulada a través de los indicadores FOS (Factor de Ocupación del Suelo) y FOT (Factor de Ocupación Total). Estos coeficientes urbanísticos determinan cuántos metros cuadrados cubiertos se pueden edificar en una parcela y actúan como multiplicadores directos del precio de tasación por metro cuadrado.

En el casco central de Villa Tulumaya, catalogado como zona de completamiento urbano, las normativas asignan un FOT elevado de hasta 1.50, lo que permite proyectar construcciones en altura y complejos multifamiliares de alto rendimiento financiero. Por el contrario, en el distrito de Costa de Araujo, diseñado como un nodo urbano compacto y confinado por fincas productivas, el FOT promedio se restringe a 0.80, limitando la constructividad legal a viviendas unifamiliares de baja densidad. Esta disparidad regulatoria concentra la inversión privada en la villa cabecera y estabiliza las tasaciones de Costa de Araujo entre un 35% y un 45% por debajo de los valores centrales.

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Edgardo González y sus equipos técnicos deben normalizar una enorme cantidad de loteos



Este escenario técnico evidencia que en Lavalle la infraestructura no sigue al barrio, sino que el desarrollo habitacional formal depende estrictamente de la factibilidad sanitaria previa. Las cooperativas de agua locales y el operador provincial limitan las aprobaciones edilicias basándose en la capacidad real de los acuíferos subterráneos del Oasis Norte, prohibiendo los loteos que dependan de camiones cisterna. Asimismo, la red de cloacas funciona como el principal límite para el Gran Tulumaya, ya que las normativas ambientales prohíben densificar zonas mediante pozos sépticos individuales por el riesgo crónico de contaminación de las napas freáticas superficiales.

Por lo tanto, cualquier intento de comercializar parcelas desprovistas de estas conexiones básicas a través de contratos precarios de cesión de derechos posesorios expone al desarrollador a multas severas de hasta 100 millones de pesos por loteos clandestinos, provocando una depreciación técnica inmediata de entre el 70% y el 85% en el valor real de la tierra. En definitiva, el desarrollo futuro y sostenible de Lavalle no se mide en la cantidad de hectáreas libres, sino en la capacidad del Estado y del sector privado para financiar y expandir las redes de saneamiento.

Una muestra del impacto económico sobre el valor del lote que puede ocasionar la factibilidad de uso, es que un terreno agrícola o un baldío periurbano que logra obtener el Certificado de Aptitud Urbanística municipal y la factibilidad de servicios experimenta una apreciación inmediata de su valor de mercado que puede superar el 300% de incremento patrimonial neto. 

Según explican los expertos en el tema, fomentar la regularización dominial y consolidar los espacios de completamiento urbano respetando los techos normativos de FOS y FOT garantiza un mercado inmobiliario con tasaciones en alza, seguridad jurídica para las familias que buscan un techo y un retorno fiscal eficiente para el municipio que amplía su base cobrable de tasas, resguardando al mismo tiempo la sustentabilidad hídrica del oasis norte mendocino.

EL OTRO ESCENARIO A REVERTIR

Actualmente exiten 24 barrios populares distribuidos en el departamento, los cuales carecen de títulos de propiedad formal y de acceso regular a servicios básicos estructurales. Actualmente, la comuna y el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) ejecutan una política de regularización dominial masiva a través del programa "Mi Escritura". El plan busca sanear la situación catastral de miles de familias afincadas en barriadas y loteos consolidados como Jarilleros II, Renacer, General Acha, Fuerza Nueva, Gustavo André, Portal de Lavalle, Las Violetas, La Pega, Cuyum, Santa Teresita, Querumada, Virgen del Rosario, Santa Cecilia y el Barrio Tupac Amaru, entre otros. El traspaso de estos asentamientos hacia la formalidad jurídica no solo otorga dignidad habitacional, sino que incorpora de forma legítima estas parcelas al mercado inmobiliario y al catastro formal

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