Se frenó la caída de la pobreza e indigencia y hay rebote producto del costo de tarifas de servicios

Estimaciones privadas señalan que unas 600.000 personas volvieron a caer bajo la línea de pobreza en el primer trimestre debido al alza en las tarifas reguladas y la inflación.
País04/08/2026 Click Redacción
pobreza
 Desde la llegada de Javier Milei los índices demostraron la reducción de pobreza e indigencia.

La trayectoria de los indicadores sociales en la Argentina completó un ciclo de marcada volatilidad en los últimos dos años, caracterizado por un pico histórico en el arranque de 2024, una reducción sostenida a lo largo de 2025 y un nuevo incremento estadístico en el comienzo de 2026. Los informes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC confirman que la volatilidad de los precios y el costo de las canastas básicas continúan siendo los factores determinantes para medir el acceso de la población urbana a los niveles mínimos de subsistencia.

El derrotero comenzó en el primer semestre de 2024, período en el cual la pobreza trepó al 52,9% y la indigencia se ubicó en el 18,1%, como reflejo inmediato del reordenamiento cambiario de fines de 2023 y el consecuente fogonazo inflacionario sobre los ingresos reales. Sin embargo, la posterior desaceleración del índice de precios permitió que los indicadores comenzaran a ceder de manera continua: el segundo semestre de 2024 cerró con un 38,1% de pobreza y, ya adentrados en 2025, el indicador perforó el piso de los últimos años al registrar un 31,6% en la primera mitad del año y consolidar un 28,2% de pobreza y un 6,3% de indigencia en el segundo semestre, marcando las cifras oficiales más bajas desde 2018.

A pesar de esa mejora generalizada, el procesamiento de los microdatos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026 reveló un quiebre en la tendencia positiva. Estimaciones de consultoras especializadas como ExQuanti y los reportes del Observatorio de la Deuda Social de la UCA coinciden en que la tasa de pobreza volvió a subir, ubicándose en un rango de entre el 30% y el 30,7% entre enero y marzo, lo que implicó la incorporación de unas 600.000 personas a la condición de pobreza desde el cierre del año pasado. Los analistas vinculan este cambio de tendencia con la aceleración de los precios de los servicios públicos regulados —como el transporte, la electricidad, el agua y el gas— y con ingresos familiares que no lograron acompañar el ritmo de esas subas.

De cara al corto plazo, los modelos de nowcast de la Universidad Di Tella proyectan que la tasa del semestre enero-junio de este año podría promediar un 31,6%, mientras que otras mediciones privadas alertan sobre un posible techo del 32,6% para el segundo trimestre. Con un escenario donde la fuerte desaceleración inflacionaria consolidada a partir de abril operará como el principal dique de contención para evitar un mayor deterioro, el indicador oficial y definitivo unificado del primer semestre de 2026 será publicado formalmente por el INDEC el próximo 24 de septiembre.

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