El Quemado: Lo bueno y lo malo de la megaobra eléctrica nacional con asiento en Mendoza

Mendoza14/05/2026 Por Pablo Chirino

El proyecto fue diseñado originalmente por la Empresa Mendocina de Energía (EMESA) y construido por YPF Luz con una inversión aproximada de 211 millones de dólares, es  el primer hito operativo bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del país. Se trata de la obra de desarrollo solar más grande la Argentina le aportará al sistema eléctrico un total de 305 megavatios (MW), dividida en dos etapas secuenciales (Etapa I de 200 MW y Etapa II de 105 MW).

Para tomar dimensión del aporte a la red nacional, el parque solar fotovoltaico El Quemado generará electricidad suficiente para abastecer a más de 233.000 hogares. En un uso hipotético local, su producción total equivale al consumo eléctrico residencial e industrial de toda la provincia de Mendoza durante 40 días continuos.

Según estimaciones de EMESA, se evitará la emisión de más de 455.378 toneladas de dióxido de carbono al año. El parque solar estará compuesto por 514.000 paneles fotovoltaicos bifaciales y durante su etapa de construcción  generó empleo para más de 400 personas en los momentos de mayor demanda de obra, detalla la entidad.

Este jueves, con la presencia del Ministro de Economía Luis Caputo y del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, entre otras autoridades nacionales y provinciales, el proyecto quedará inaugurado formalmente, tras 18 meses de obra.

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Los efectos negativos sobre el ambiente natural que se van a mitigar

Aunque el El Quemado cuenta con la aprobación del Proyecto de Impacto Ambiental, para llevar adelante el megaproyecto se requirió de la extracción de flora nativa. Durante el proceso de preparación del terreno, sobre 600 hectáreas hubo que remover ejemplares de la flora autóctona del monte, principalmente chañares, algarrobos y arbustos como la jarilla.

Para mitigar esa erradicación masiva, por contrato se exigió la replantación reglamentaria de una cantidad de árboles nativos mayor a la extraída. Esto sucede en zonas linderas e implica 1.800 ejemplares forestales y 1.300 ejemplares arbustivos de especies nativas en el perímetro de la obra, los que podrán dimensionarse en el mediano y largo plazo.

Con las modificaciones al ambiente natural, ese desierto mendocino que albergó pequeños mamíferos, reptiles y aves caminadoras se vieron afectados. El cercado perimetral obligatorio interrumpe los corredores biológicos y altera el territorio de forrajeo. Al mismo tiempo, ocurre otro fenómeno, los reflejos del sol en los paneles bifaciales pueden desorientar momentáneamente a aves rapaces de la zona. Según detalla el proyecto, se mitigará este comportamiento con un permanente "Monitoreo de Fauna Voladora y Terrestre".

Otro dato que modifica la escena en la zona es la erosión eólica. Por el  movimiento de suelos se quita la capa vegetal que frena los vientos, incrementando el levantamiento de polvo. Este efecto afecta directamente el rendimiento de los más de 500.000 paneles por el polvo sobre su superficie, lo que requiere limpieza con agua. Durante la obra fue necesario implementar un plan continuo de riego de caminos para mitigar las nubes de tierra. 

La empresa YPF Luz explicó que para lavar los más de medio millón de paneles sin sobreexplotar los acuíferos subterráneos de Mendoza, el mantenimiento preventivo utiliza camiones cisterna equipados con sistemas de aspersión a alta presión y cepillos automatizados de bajo consumo. Las limpiezas se programan de forma nocturna o a primera hora del día para minimizar la evaporación inmediata del agua y maximizar el rendimiento de cada litro utilizado.

También, la actividad genera residuos peligrosos, caso aceites sintéticos de transformadores, grasas de los trackers móviles, solventes de limpieza y trapos contaminados. Para mantener la salubridad del suelo y el ambiente general todos estos materiales se clasifican en origen, se almacenan

temporalmente en áreas estancas con bateas de contención para evitar filtraciones al suelo, y son retirados por transportistas habilitados hacia plantas de tratamiento final. 

El RIGI como herramienta de inversión 

Con piso mínimo de desembolso de 200 millones de dólares para proyectos de generación de energía eléctrica y beneficios impositivos.  El desarrollo conjunto entre EMESA e YPF Luz encuadró perfectamente al estructurar un desembolso final de 211 millones de dólares, superando la base legal obligatoria. 

El beneficio central para esta obra fue la exención de derechos de importación para bienes de capital. Esto permitió ingresar los más de 511.000 paneles solares bifaciales e inversores tecnológicos sin pagar tasas aduaneras, acelerando los tiempos de compra y despliegue en las 600 hectáreas. El proyecto se amparó en la alícuota reducida del impuesto a las ganancias fijada por el régimen (del 25% en lugar del 35% general), mejorando la tasa de retorno de la inversión para las empresas operadoras.

Además, permitió la aceleración en la devolución de los créditos fiscales del Impuesto al Valor Agregado (IVA) acumulados durante los meses de compra de materiales y contratación de servicios de obra. Hubo libre disponibilidad de divisas y el acceso al Mercado Libre de Cambios para hacer frente al pago de financiamiento externo y proveedores internacionales de equipamiento fotovoltaico.

Otro dato interesante de alcance local, es que el RIGI obliga a los proyectos adheridos a destinar un porcentaje mínimo (20%) de su inversión a proveedores nacionales. Esto viabilizó que gran parte de la obra civil, el transporte logístico, las estructuras de soporte de los trackers y las obras de interconexión eléctrica a la red nacional quedaran en manos de pymes metalmecánicas y de servicios de la provincia de Mendoza.

Contenido con asistenia de IA

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