Uno de cada cuatro trabajadores formales no come durante su jornada laboral por motivos económicos.

Además, el informe de la UCA registra que el 83,5% restringe la cantidad y calidad de los alimentos.
País17/03/2026 Click Redacción
obreros construcción

El  informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), en colaboración con Edenred" sobre la alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina", revela que el 83,5% de la fuerza laboral padece algún tipo de vulnerabilidad alimentaria.

El trabajo refleja que el 61,1% de los asalariados admiten saltear comidas durante su jornada por motivos económicos; de este grupo, 14,4% lo hace de manera regular y un 46,7% de forma ocasional. 

Dicho trabajo, que deja al descubierto un panorama crítico de la situación socioeconómica de muchos trabajadores formales, se basó en una encuesta nacional a 1.171 trabajadores. Evidenciando que solo el 16,5% de la fuerza laboral está libre de privaciones alimentarias, es decir, tener acceso, disponibilidad de consumir alimentos que además, sean saludables o por lo menos de calidad. 

Esto refleja que aquellos que consumen “algo”, durante la jornada laboral, no siempre lo hacen de manera nutritiva, poniendo en riesgo su salud nutricional y bienestar general. Es así que, la calidad es la primera variable de ajuste. El 78,5% de los trabajadores optan por  más económicos como harinas y ultra procesados para poder completar su jornada, con las complicaciones que acarrean los mismos.

Otro dato aportado por el informe, no menos interesantes, es que 70,7% de los trabajadores de entre 18 y 29 años omiten comidas. Siendo los jóvenes uno de los grupos más perjudicados.

Pero ¿Cuánto cuesta comer bien durante la jornada laboral?

El 43,9% de los trabajadores gastan entre $ 5.001 y $ 10 mil por día para alimentarse en la oficina, mientras que un 20% supera los $ 10 mil diarios. 
El 41,8% de los asalariados de ingresos altos tienen acceso a comedores en su empresa, pero este beneficio solo alcanza al 25,4% de los trabajadores en el escalafón de ingresos más bajos. 

El riesgo en salud: 

Una mala alimentación, precaria o sin nutrientes, no sólo evidencia problemas económicos concretos sino que deja al descubierto cómo esto influye de manera peyorativa en la salud de las personas.

Una alimentación basada en harinas o productos ultra procesados, revela en el mismo informe, que el 23,1% de los asalariados argentinos presentan obesidad, es decir, exceso de peso. Aunque la misma es un problema transversal, las mayores tasas se concentran en los sectores de menores recursos, donde la alimentación suele ser de menor calidad nutricional.
En este sentido, el estrato de menores ingresos contemplado hasta $ 800 mil, la obesidad alcanza al 23,4% de los trabajadores. Y en el sector de mayores ingresos, más de $ 2 millones, la cifra desciende al 21,1%.
El informe concluye que la alimentación laboral es un «nudo crítico» que vincula la economía, la salud y la equidad. La comida no es un gasto, sino una inversión estratégica en capital humano y salud pública.

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