Sabores que abrigan: recetas y alimentos ideales para combatir las bajas temperaturas en Mendoza

Cuando el frío se hace sentir con fuerza, la cocina se convierte en el refugio perfecto para regular la temperatura corporal, nutrir el organismo y compartir platos reconfortantes.
Sociedad01/07/2026 Click Redacción
guiso de lentejas

El invierno mendocino invita a buscar refugio en el hogar y, sobre todo, alrededor de la cocina. Durante los días de bajas temperaturas, nuestro organismo trabaja horas extras y gasta más energía para mantener su temperatura interna estable, un proceso biológico conocido como termogénesis. Para acompañar este esfuerzo natural, la elección de los alimentos se vuelve clave. 

No se trata simplemente de comer más, sino de elegir opciones inteligentes que aporten calor inmediato, energía de liberación lenta y nutrientes que refuercen nuestro sistema inmunológico frente a los resfríos estacionales. Los platos de cuchara, las legumbres, las proteínas magras y las especias termogénicas como el jengibre, la pimienta o la canela son grandes aliados porque estimulan la circulación y prolongan la sensación de bienestar. Al mismo tiempo, es fundamental mantener una buena hidratación mediante infusiones calientes y caldos, derribando el mito de que el alcohol ayuda a combatir el frío, ya que este último provoca una falsa sensación de calor inicial pero acelera la pérdida de temperatura corporal interna.

Para encender las hornallas y combatir el frío con recetas bien mendocinas, nutritivas y reconfortantes, te proponemos dos opciones ideales para estos días.

La primera es un clásico guiso de lentejas bien completo. Para prepararlo, necesitás remojar previamente 400 gramos de lentejas. En una olla grande, salteá con un chorrito de aceite una cebolla grande, un pimiento morrón, dos dientes de ajo y una zanahoria cortada en rodajas finas. Si te gusta, podés sumar un chorizo colorado en rodajas y cubos de carne vacuna magra, dorándolos bien. Una vez listos los vegetales y la carne, incorporá una taza de puré de tomate y un litro de caldo de verduras caliente. Sumá las lentejas escurridas y condimentá con sal, pimienta, una hoja de laurel y una buena cucharada de pimentón dulce o comino. Cociná a fuego lento durante unos 40 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que las lentejas estén tiernas y el guiso haya tomado una consistencia espesa y reconfortante.

La segunda opción es una excelente alternativa vegetariana, económica y súper nutritiva: una sopa crema de calabaza y jengibre. Para esta receta, pelá y cortá en cubos una calabaza mediana, una papa y una cebolla. En una cacerola, salteá la cebolla con un poco de aceite de oliva hasta que esté transparente. Agregá la calabaza, la papa y cubrí todos los ingredientes con caldo de verduras hirviendo. Dejá cocinar a fuego medio hasta que los vegetales estén completamente tiernos.

sopa de crema

Antes de retirar del fuego, agregá una cucharadita de jengibre fresco rallado, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Retirá la olla del fuego y, con la ayuda de una licuadora de mano o una procesadora, mixeá todo hasta obtener una crema suave y homogénea. Podés servirla bien caliente con un chorrito de crema de leche o un puñado de semillas de girasol tostadas por encima para sumarle textura y nutrientes. 

Ambas opciones son perfectas para entibiar el cuerpo desde adentro y disfrutar de la cocina de invierno.

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