Futbol Lavallino: Paremos la pelota, es un momento bisagra para replantearse el futuro

Tras los tristes sucesos en la final del fútbol lavallino, vale la pena reflexionar sobre el papel que debemos jugar todos.

Regionales 26/01/2026 Editorial
Feliz Nochebuena - 2026-01-26T141911.837

Mientras los comentarios en redes sociales se convierten en una cadena de desprestigios mutuos, descargos y juicios de valor entre simpatizantes de La Pega y San Francisco, no debe pasar desapercibido que la violencia terminó ganando por 2 a 0 y siendo protagonista de las finales en Lavalle. Primero fue la semifinal que enfrentaba a Jocolí y La Pega y, este domingo, en la final de la Liga Lavallina de Futbol que terminó enfrentando a peguinos y franciscanos. 

Con el antecedente violento de hace más de una semana, en la reciente jornada se esperaba que el espiritu deportivo floreciera y nos regalaran un encuentro memorable. Pero, aunque se jugó al fútbol, la noticia no fue las instancias del juego sino la violencia desatada. ¿Puede la pasión de hincha mutar en violencia física por un resultado adverso o decisiones injusticias dentro del campo de "juego"? Claramente no. Nada justifica la violencia, en ningún orden de la vida, menos en un juego. Ocurra en la cancha o en la tribuna, da lo mismo.

La reflexión es que "perdieron todos", incluso los que organizan. Acá o en cualquier estadio donde se juegue un partido, los inadaptados - sean de donde sean - no deben tener lugar en las tribunas y menos entre los jugadores, por el bien del fútbol. Las reglas del juego y las normas de convivencia en el estadio deben estar garantizadas por los comportamientos individuales y las normativas vigentes aplicadas por las autoridades. Quienes se desentienden de sus competencias y no garantizan los cumplimientos también violentan la lealtad, el orden y la fiesta que representa el juego para los argentinos.

Se puede ganar, empatar o perder un partido, en los 90 minutos. La hinchada puede  celebrar con cánticos, sufrir en silencio o reclamar deliberadamente desde una tribuna, es el folklore del fútbol. Lo que no se puede permitir un tercer tiempo extra deportivo de golpes, piedras y desmanes que atentan contra las buenas costumbres, las instituciones y el propio evento que disfrutan grandes y chicos, en familia. Y mucho menos que quienes tienen a su cargo el nomal desarrollo no hayan previsto contener un posible desmadre del entorno.

Hay que reflexionar ¿Desde cuándo los golpes son goles a favor y hacen al mérito deportivo?. Hay que barajar y dar de nuevo. Cuando entendamos que el fútbol da revancha y no venganza quizas sea posible volver a disfrutar de la pasión bien entendida y  regresar con seguridad a la cancha para sea una fiesta de todos.

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