El laberinto financiero de Las Heras: entre el ajuste salarial, la sombra de la corrupción y el freno a la obra pública

Con el desplome de la coparticipación como telón de fondo, la gestión de Francisco Lo Presti ensaya un equilibrio extremo. Emergencia administrativa, reducción de personal y una polémica mega licitación de limpieza bajo la lupa de la Fiscalía de Estado definen la hoja de ruta en el Gran Mendoza.
Regionales 21/10/2026 Por Pablo Chirino

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Forzada por un contexto provincial de marcada escasez y arrastrando el pasivo institucional de la gestión anterior, la administración del intendente Francisco Lo Presti en Las Heras enfrenta el desafío de sostener las cuentas públicas en un año marcado por la caída real de los recursos y fuertes controversias administrativas.

El monitoreo del cumplimiento fiscal en la provincia encendió las alarmas institucionales. Según los registros de la Ley de Responsabilidad Fiscal, Las Heras encabeza las observaciones del Tribunal de Cuentas de Mendoza al convertirse en el único de los 18 municipios que no presentó a tiempo la rendición de cuentas del segundo trimestre de 2026. Este retraso técnico impidió la consolidación oficial de sus balances macroeconómicos en los plazos legales.

La vulnerabilidad del departamento se fundamenta en su matriz de ingresos: casi el 75% del presupuesto depende de la coparticipación nacional y provincial, un motor debilitado por la recesión económica que generó una baja real del 17,4% en los recursos programados para el Gran Mendoza. Ante esta asfixia financiera, el Ejecutivo comunal debió recurrir a un adelanto de fondos provinciales por $1.500 millones, autorizado por el Ministerio de Hacienda para garantizar el pago de haberes a comienzos del ejercicio.

Para contrarrestar el impacto de la crisis, el municipio se apoya en la vigencia de la Declaración de Emergencia Administrativa. Bajo este marco regulatorio, la comuna redujo de manera drástica su plantilla general, consolidando en el primer trimestre un estimado de 2.500 agentes municipales, con la meta explícita de concluir el mandato en torno a los 2.000 empleados. 

De acuerdo al informe del primer trimestre de 2026, el Tribunal de Cuentas  contabilizó entre 1.100 a 1.150 personas en plnnta permanente y el recorte de 600 contratos de locación de servicios. Esta política de contracción, sumada a paritarias que marchan por detrás de la inflación, redujo significativamente la participación histórica del rubro de personal sobre el gasto corriente, generando tensiones recurrentes con los gremios por la pérdida del poder adquisitivo.

En su diseño original, el Presupuesto de Las Heras [2] plasmó un cambio de paradigma: destinar el 38% del gasto total a Obra Pública e Infraestructura, reduciendo los gastos de funcionamiento al 62%. Sin embargo, la realidad de la crisis obligó a congelar los grandes desarrollos y concentrar los recursos en mantenimiento urbano básico.
A este complejo panorama se sumó en los últimos días una fuerte tormenta política. La Fiscalía de Estado de Mendoza intervino de oficio sugiriendo suspender la apertura de sobres de la mega licitación de higiene urbana debido a que la reserva presupuestaria plurianual por $288.000 millones de pesos compromete ejercicios financieros futuros a lo largo de 8 años sin contar, presuntamente, con la debida autorización del Concejo Deliberante, violando así los procedimientos de la Ley de Responsabilidad Fiscal y la Ley N.º 9.003 de Procedimiento Administrativo.


Las Heras navega así entre dos realidades: el intento oficial por ordenar las cuentas públicas mediante el ajuste de su estructura de personal, y la persistente fragilidad de un presupuesto condicionado por la caída de ingresos y cruzado por millonarias apuestas a la tercerización privada de sus servicios esenciales.

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